
Contratación de servicios por LOTES: cómo valorar la calidad artística y organizar los servicios
La cuarta mesa del I Congreso Nacional de Contratación Cultural Pública abordó las posibilidades del procedimiento abierto, la división en lotes y los criterios de valoración artística, tomando como referencia experiencias reales de gestión municipal.
Organizar la programación cultural de un municipio implica tomar decisiones que van mucho más allá de elegir los espectáculos. Definir qué servicios se contratan conjuntamente, cuáles conviene separar y cómo valorar las propuestas artísticas son cuestiones que pueden determinar tanto el resultado de una programación como las oportunidades de participación de las empresas culturales.
Estas fueron las principales líneas de trabajo de la mesa «Contrato abierto de servicios con lotes», celebrada durante la segunda jornada del I Congreso Nacional de Contratación Cultural Pública en León.
Moderada por Fernando Aguado Barriales, presidente de COSITAL Madrid y tesorero del Ayuntamiento de Coslada, la sesión reunió a Diego Ballina Díez, secretario del Ayuntamiento de Llanera (Asturias); Eduardo G. Pozo Bouzas, secretario general de la Administración Municipal del Ajuntament de Castelló de la Plana, y Enrique López Borrego, presidente de la Asociación de Empresas de Artes Escénicas de León (Centro Dramático Leonés).
Uno de los principales aspectos de la mesa fue la utilización del procedimiento abierto como alternativa para contratar actividades y servicios culturales, prestando especial atención a la división en lotes. Esta fórmula puede facilitar la participación de diferentes empresas y profesionales, aunque su aplicación requiere analizar las características de cada programación y las necesidades de coordinación entre los servicios.
La experiencia del Ayuntamiento de Castellón de la Plana con los conciertos de las Fiestas de la Magdalena 2026 permitió acercar estas cuestiones a un caso real. El Patronato Municipal de Fiestas optó por licitar conjuntamente, mediante procedimiento abierto y sin división en lotes, la organización, producción artística y técnica de los conciertos. Un modelo que buscaba mejorar la coordinación de los servicios y superar algunas de las dificultades que generaba su contratación por separado.
Uno de los aspectos más interesantes de esta experiencia fue la incorporación de criterios de calidad artística en la valoración de las ofertas. La diversidad de estilos musicales, la trayectoria de los artistas y las características de las propuestas formaron parte de un sistema que permitía seleccionar la programación teniendo en cuenta aspectos más allá del precio.
La mesa también abrió espacio para reflexionar sobre cómo afectan estos procedimientos a las compañías y empresas culturales. Los requisitos de solvencia, las condiciones de los pliegos o la propia configuración de los lotes pueden influir directamente en las posibilidades de acceso a la contratación pública, especialmente para las estructuras profesionales de menor dimensión.
La planificación y la ejecución de los contratos constituyeron otro ámbito relevante, desde la coordinación de los servicios técnicos hasta la gestión de posibles modificaciones, cancelaciones y responsabilidades durante el desarrollo de las actividades.
La contratación abierta ofrece distintas posibilidades para organizar la programación cultural, pero su eficacia depende de cómo se diseñen los procedimientos y de que estos tengan en cuenta la realidad del sector.
Una reflexión que invita a seguir avanzando hacia modelos de contratación capaces de combinar transparencia, seguridad jurídica, calidad artística y oportunidades reales para las empresas y profesionales de la cultura.


