
INTELIGENCIA ARTIFICIAL y control de los contratos, dos desafíos para la gestión cultural pública
Las comunicaciones del I Congreso Nacional de Contratación Cultural Pública abordaron dos cuestiones de creciente importancia para las administraciones: los desafíos jurídicos de la inteligencia artificial en la creación artística y la necesidad de mejorar el seguimiento y control de los contratos culturales.
La inteligencia artificial ya puede crear música, diseñar carteles o escribir guiones en cuestión de segundos. Mientras tanto, los ayuntamientos siguen enfrentándose a un desafío mucho más cotidiano: comprobar que los espectáculos y actividades que contratan se desarrollan conforme a las condiciones acordadas.
Dos realidades aparentemente alejadas que compartieron espacio en las comunicaciones de la segunda jornada del I Congreso Nacional de Contratación Cultural Pública, celebrado los días 5 y 6 de octubre en León.
La primera intervención, «Inteligencia artificial, Derecho y el futuro de la creatividad», estuvo a cargo de Juan Carlos García Melián, abogado especialista en Derecho Administrativo y Contratación Pública en Melián Abogados S.C.P., quien abordó las implicaciones jurídicas que plantea la incorporación de herramientas de inteligencia artificial generativa a la producción cultural.
La autoría de las obras generadas mediante estas tecnologías, la protección de los derechos de propiedad intelectual y las responsabilidades de las administraciones que contratan servicios creativos fueron algunas de las cuestiones centrales.
Un ejemplo especialmente ilustrativo es el de un ayuntamiento que encarga el cartel de sus fiestas y recibe una imagen creada íntegramente mediante inteligencia artificial. La utilización de estas herramientas abre interrogantes sobre la titularidad de los derechos, la originalidad del resultado y las garantías que deben establecerse en los contratos.
García Melián planteó la importancia de adaptar los pliegos de contratación a esta nueva realidad, incorporando cláusulas que permitan identificar el uso de inteligencia artificial, acreditar los derechos correspondientes y garantizar la transparencia y la supervisión humana del proceso creativo.
Por su parte, Arancha Martín Egaña, técnica de Administración General de Contratación del Ayuntamiento de Logroño, centró su comunicación «Ejecución y control de los contratos artísticos» en una fase que con frecuencia recibe menos atención que la preparación y adjudicación de los expedientes.
Porque adjudicar correctamente un contrato es apenas el comienzo. Comprobar que se cumplen las condiciones artísticas y técnicas, las medidas de seguridad, los compromisos sociales y ambientales o las obligaciones asumidas por las empresas contratadas resulta fundamental para garantizar la calidad del servicio cultural.
Su intervención destacó la importancia de la figura responsable del contrato y la necesidad de contar con herramientas de seguimiento que permitan detectar incidencias, evaluar resultados y mejorar los procedimientos. Desde listas de comprobación e inspecciones hasta indicadores de impacto y nuevas tecnologías, el objetivo es avanzar hacia un control más eficaz durante todas las fases de ejecución.
Las dos comunicaciones aportaron perspectivas complementarias sobre una misma realidad: la contratación cultural necesita evolucionar al ritmo de las nuevas formas de creación, pero también mejorar la manera en que se gestionan y supervisan los compromisos adquiridos.
Una reflexión que sitúa la responsabilidad, la transparencia y la mejora continua como elementos esenciales para que los recursos públicos destinados a cultura se traduzcan en actividades de calidad y en valor para la ciudadanía.


